martes, 30 de octubre de 2007

HALLOWEEN UNA FIESTA IMPORTADA QUE NO IMPORTANTE

La sociedad mediática en la que nos vemos inmersos y que nos intenta imponer unas formas concretas de actuación, fundamentalmente a través de la televisión y del cine americano que coloniza Europa desde hace muchos años, se ha popularizado mucho en nuestro país una fiesta originaria de Irlanda que encontró gran acogida en Estados Unidos, conocida con el nombre de noche de "Halloween" que es el apócope ingles de la expresión "víspera de Todos los Santos".

Esta celebración ha sido objeto de cierto rechazo popular por ser algo importado y ajeno a nuestra tradición, sin embargo se han popularizado algunos elementos que la definen y caracterizan, como sería el caso de los disfraces de personajes relativos a la brujería y fantasmagoría.

Se ha llegado al extremo que algunos colegios han encontrado en esta extravagante escenografía un medio para que los niños pasen una jornada de fiesta y diversión. Esto supone un peligro, pues se está inculcando a nuestros hijos algo que es completamente extraño a nuestra cultura, pudiéndolo en el futuro considerarlo algo como propio.

Por otro lado legítimos intereses económicos de comercios y locales de ocio fomentan la fiesta de "Halloween" que ha arraigado mucho entre nuestros jóvenes por las razones indicadas. Es evidente que la dimensión económica siempre ha estado presente en todo tipo de celebraciones, el problema actual es que muchos rituales festivos se contemplan exclusivamente desde una lógica mercantilista, con lo que acaban desnaturalizándose al convertirse en un espectáculo destinado a quienes no conocen ni están interesados en conocer el significado de las fiestas.

Esta situación es un ejemplo más de los graves peligros que amenazan la significación de otras celebraciones festivas como referentes de identidad colectiva (es el caso del Carnaval, que se intenta imitar el de una ciudad andaluza bañada por el Atlántico, la Semana Santa donde se sigue el modelo sevillano, y las romerías donde se pretende imitar la del Rocío).

Por ello entiendo que no se debe asumir como propio lo que es ajeno y extraño a nuestra tradición, sin que esto suponga que nos vayamos todos al cementerio a comer gachas, pero sí tener claro cuáles son nuestras fiestas, su significado y razón de ser, procurando conservarlas; pues, como señalaba D. Antonio Domínguez Ortiz, "Ningún grupo humano mantiene su identidad si desprecia su pasado al olvidar sus tradiciones".

Por último, aportamos una copla de ánimas que antaño se cantaba en Doña Mencía, y que hoy se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía:

De las almas el penar
Mueve a tener compasión
Y por tu muerte y pasión
Llévalas a descansar


Hijo ingrato que paseas
Tan ricamente vestido.
A costa de mis sudores
Descansas en tanto olvido:
Viendo a tus padres penar
No te mueve a compasión
Y por tu muerte etc....


Las limosnas que tu das
A los que te van pidiendo
Son medios para aliviar
De lo que estoy padeciendo
Si queréis de aquí sacarme
Pídele en gracia al Señor
Y por su muerte etc.....


Herederos malversores
Que los bienes vais gastandco
Los sufragios retardando
Sordos a nuestros clamores
Ay¡ de vosotros temblar
Del Supremo Juzgador
Y por tu muerte etc....


Sacerdotes que tenéis
A Jesús en vuestras manos
Pedidle que nos alivie
Porque aquí nos abrazamos
Por nosotros aplicad
De la misa el gran valor


Ay ¡ que me quemo hijo mío
Ay ¡ que pena tan cruel
Dios permita que no vengas
A padecerlos también
Quien si no me alivias tu
Pidiendo mucho al Señor.